Soñando con algo que no se pueda destruir
Viajando a través de miles de kilómetros, aterrizando en Paris, derrapando en Madrid, con Jet-Lag en Londres, de marcha en Barcelona, de botellón en Salamanca, en una rave en Berlín, en un pub en Toronto, con ginebra en Amberes o simplemente caminando por el forestal en primavera, sueñan y soñamos con algo que no se pueda destruir.
Tras estos sueños partieron estas últimas semanas tres amigos, de distintos momentos y de distintas sensaciones, pero con las mismas ganas de deconstruirse en otros escenarios... rearmaje que al final los hará más parecidos a lo que son.
Y los que parten me recuerdan a los que ya están en esa ruta, ruta que comenzó no con una sensación, sino con una mezcla tan extensa y contradictoria que amenazaba con desarmarlos. Donde se encontraban sueños, miedos, escape, ignorancia, ilusiones, amor, desamor, aventura, fe, añoranza, valentía, melancolía, imprudencia, armas, herramientas, escudos, barreras, chalecos antibalas y corazones desnudos.
Pero aun están ahí (y allá)... a pesar del tiempo y los problemas, de la distancia y las extrañezas, y yo sigo aquí, recordándolos y sonriendo con su recuerdo, de una forma menos melancólica de lo que podría parecer.
Y los que parten me recuerdan a los que tienen ganas de iniciar ese viaje, que se están armando de valor o afinando los últimos detalles, que recien estan pensando la idea o en quienes es sólo una ensoñación. Pero que finalmente (eso espero!) despegaran en pos de sueños inciertos y realidades por construir, y armaremos despedidas y recordaremos como fuimos, y celebraremos como seremos.Y yo?... bueno, mis sueños estan ahí, y son tan inciertos y tan reales que en algún momento tendré que darles curso.. :-)
Buen Viaje! Y todos mis parabienes para Daniel, Diego y Tere.
Y ahora , solo algunas instantáneas en total y absoluto desorden.













